El 95% de la obra nueva ya es eficiente: qué cambia para ti

La UE aprieta el paso: desde 2030 toda obra nueva deberá ser de “cero emisiones” y España prepara su hoja de ruta para el parque existente. Mientras, la ma
Imagen Post
Viernes 26 de Septiembre

Según los últimos datos citados por idealista/news, el 95% de las viviendas construidas en los últimos cinco años en España obtiene una buena calificación energética, con más de la mitad en A y otra gran parte en B. La nueva Directiva europea (EPBD) fija que toda la obra nueva sea de “cero emisiones” a partir de 2030, y deja a cada país la tarea de concretar su plan de mejora para el parque ya construido. ¿Qué significa esto si vas a comprar, vender o rehabilitar? Te lo contamos con ideas prácticas.

¿Qué significa que “el 95% de la obra nueva es eficiente”?

En la práctica, que casi toda la vivienda nueva ya se diseña para consumir menos energía y emitir menos CO₂. En concreto, más del 50% de la obra nueva alcanza etiqueta A y cerca del 40% etiqueta B; el resto se reparte en calificaciones C, D y E con peso menor. Para el comprador, esto se traduce en facturas más bajas, mayor confort y, a menudo, mejores condiciones de financiación “verde”. Idealista

EPBD en dos ideas: lo que ya está decidido y lo que falta por concretar

Desde 2030, obra nueva de “cero emisiones”

La Directiva (UE) 2024/1275 establece que todos los edificios nuevos sean zero-emission buildings: muy alta eficiencia y sin emisiones in situ de combustibles fósiles (con excepciones tasadas). Los edificios públicos van un paso antes (2028). Esto ya es derecho europeo y se debe transponer a leyes nacionales antes del 29 de mayo de 2026.

¿Y las viviendas existentes?

La EPBD no impone una etiqueta uniforme para toda la UE; fija objetivos de reducción del consumo energético y mínimos para los peores edificios no residenciales, y pide a cada Estado una trayectoria nacional para mejorar su parque residencial. En España se trabaja con el horizonte de que, a partir de 2033, el listón mínimo sea al menos una D para las viviendas, un objetivo que deberá concretarse en la transposición.

El gran reto: rehabilitar la ciudad construida

El parque residencial español supera los 26 millones de viviendas y menos del 1% del stock usado luce etiqueta A o B. Predominan las calificaciones E, F y G (la E suma más del 70%). De ahí que los esfuerzos se concentren en la rehabilitación energética: aislamiento, ventanas, equipos y, cuando sea posible, renovables.

Cómo subir de letra sin dramas: cuatro actuaciones que “pagan solas”

  • Aislar envolvente (fachada/cubierta): reduce pérdidas y el tamaño necesario de climatización.

  • Cambiar carpinterías y vidrios: dobles o triples con rotura de puente térmico.

  • Sustituir caldera por bomba de calor de alta eficiencia: clima y ACS con menos energía y sin combustibles fósiles.

  • Aprovechar solar fotovoltaica (comunitaria o individual): autoconsumo que abarata la factura y mejora la calificación.
    Combinar medidas medianas suele subir una o dos letras; la auditoría energética marca el orden óptimo de inversión.

    Ayudas, financiación y acuerdos en comunidad

    Hay fondos Next Generation para rehabilitación y un PERTE de vivienda industrializada que impulsa soluciones seriadas; además, la Ley de Propiedad Horizontal permite aprobar obras por mayoría simple si el coste individual (tras ayudas) no supera 12 cuotas. Y no olvides las hipotecas verdes y préstamos específicos para reformas eficientes. 

    Tip práctico: en comunidades, empieza por un informe técnico y un plan por fases; ayuda a sumar mayorías y a encajar ayudas con financiación bancaria.

    ¿Vas a comprar o vender?

    • Compradores: pide y compara el Certificado de Eficiencia Energética (CEE); una casa A/B suele tener coste total de propiedad (TCO) menor. Pregunta por garantías, instalaciones y consumo estimado. Explora productos financieros “verdes”. 

    • Vendedores: mejorar dos o tres partidas (aislamiento de huecos, aerotermia, iluminación eficiente) puede elevar la etiqueta y hacer más atractiva la vivienda. Documenta las mejoras (facturas, certificados) para poner en valor el inmueble.